Hace unas semanas incursioné en el curro latino y empecé a dar clases de español, hasta ahora tengo sólo dos alumnitos pero valen por veinte, son gemelos y tienen cinco años (cara de terror). En un primer momento me había planteado con seriedad esto de la enseñanza infantil y me puse al leer al respecto pero el espíritu pedagógico me duró poco, desapareció en el instante preciso cuando uno me revoleó un camión de juguete por la cabeza.
Nuestro primer encuentro fue muy hostíl, yo estaba en territorio ajeno y ambos me dieron batalla efectiva durante dos horas seguidas. Sin embargo, para la segunda clase estuve más preparada, me armé hasta los dientes con una variedad de marcadores fluors de diferentes trazos y un cuaderno de papel blanco, tuvo un efecto positivo pero a los cuarenta minutos de la clase tuve que recurrir al plan B.
Puse en práctica la metodología infalible a la que ningún niño del mundo puede resistirse, les dí caramelos. Digamos que ese fue el momento en el que se ondearon las banderas blancas y dimos un paso de progreso con las primeras palabras en español, "sol, luna, estrella y cohete" a la hora y media de trabajo, eso fue música para mis oídos.
Puse en práctica la metodología infalible a la que ningún niño del mundo puede resistirse, les dí caramelos. Digamos que ese fue el momento en el que se ondearon las banderas blancas y dimos un paso de progreso con las primeras palabras en español, "sol, luna, estrella y cohete" a la hora y media de trabajo, eso fue música para mis oídos.
2 comentarios:
Esa es la Miriam Mabel que todos queremos! Conquiste Europa, muchacha. Gran paso adelante. Besos
No los podés cagar a cachetadas? o a cintazos? Digo,que se yo a lo mejor así se domestican los muy puercos....!
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