
A estas alturas ya no da para andar quejándose del frío, las nubes, el viento, nada. No es costumbre, se llama: resignación. Ese es el punto. Hasta enero tuvimos un invierno suave, poca nieve cada tanto. Por esa razón cuando llegó la ola siberiana que tapó varios países de hielo y frío, en esta ciudad, muchos de los que esperaban ansiosos los copitos blancos, salieron disparados con skies en mano hacía los Alpes. Nosotros no skiamos, (nos hacemos los conchetos pero tenemos límites) solo practicamos actividades del pueblo, como patinar en hielo o tirarnos en trineo en los parques, montañas o donde se pueda. Alguna vez le he coqueteado al esquí de fondo pero como nunca me compré la indumentaria completa, lo mio no daba siquiera para hacer esquí en el fondo (cuac!).
Cuando la ciudad queda blanca y hermosa quiere decir que el paisaje que uno puede ver en los Alpes será realmente muchísimo mejor, nada en este país y en esta época se puede comparar a los bosques congelados que adornan las montañas alemanas. Hace dos semanas atrás mi amiga Leo no tenía guardia en el trabajo después de mucho tiempo así que entre los disponibles y valientes para enfrentar los menos 18 grados, organizamos una caminata en raquetas de nieves a 85 km. de nuestras casas.
Hicimos el viaje hacia Aschau im Chiemgau en auto y algo que podríamos haberlo hecho en menos de una hora nos llevó cerca de dos horas por el agua de la ruta que se adhería al vidrio, se congelaba al instante y nos tapaba la vista. El paseo consistió en subir una montaña hasta llegar a los 900 metros y bajarnos en trineo. Alquilamos las raquetas en el pueblo y luego de luchar media hora para calzarlas en los pies, comenzamos a subir lentamente, bueno, no, más bien, lentiiiiiiiiiiisimamente. En vez de una hora demoramos tres y no fue tanto el camino sino por la incomodidad de dar cada paso sintiendo que uno lleva dos chancletas del doble del tamaño del pie. Al final aprendimos que si la nieve está compacta no hace falta llevar raquetas, sirven más bien cuando el camino parece un colchón fresco de nieve lozana. Algo que los sudaken de latitudes de clima cuasi subtropical como nosotros, aprendemos cuando se presenta la ocasión, a los golpes y de prepo.
A continuación algunas Bilder:
l'inexpérience
El avance de la nieve
Lugareños
En la cima
La vista en Aschau im Chimgau
2 comentarios:
Me quedó pendiente el trineo para la próxima.
Si, solo faltó eso porque la bajada a pie desde Neuwanschtein cuenta como patinaje :P
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