lunes, 18 de abril de 2011

Triple X

Llegó abril, llegó la primavera, llegó el cumple del rubio y llegaron los treinta (algún día tenía que suceder). Ahora, ambos estamos sobre la linea donde el tema de la edad comienza a ser con más frecuencia, algo + relativo, algo que se siente y lamentablemente, algo que se ve.
Por suerte, este año no festejamos cumple entre huevos de pascuas y días de sacrificio (?) sino que tocó celebrar en esos días donde Munich nos regaló un clima más decente (entiéndase esto como días sin lluvias pero con noches frescas aún -tampoco es la pavada-). Contrariamente a los años anteriores, una semana antes del evento, ya teníamos todo planificado (¿será esto un efecto de la cuarta década?).
La idea de Fede era festejar en la Starkbierfest que no es otra cosa que una fiesta de la cerveza fuerte, realizada entre el fin del carnaval y la pascua y que, como la mayoría de las tradiciones bávaras, consiste simplemente en tomar cerveza (mucha) pero con la particularidad de las graduaciones alcohólicas altas, arriba de los 6 grados (de ahí la palabra Stark = fuerte).
De acuerdo al tono religioso de la zona, la Starkbierfest nació en Baviera por una cuestión de fe. Antiguamente, los monjes hacían un estricto ayuno como muestra de sacrificio y para poder cumplir con las labores diarias, inventaron una cerveza más calórica que les diera fuerzas para resistir durante los cuarenta días sin alimentos sólidos. Al principio, solo fue de consumo interno en el monasterio (monjes vivos eh..) pero la cerveza fue haciéndose popular porque los religiosos repartían las sobras en las calles entre las personas necesitadas y con el tiempo vino lo que viene siempre: el comercio, la publicidad y el consumo (y claro, una interpretación de las cosas con la palabra: TRADICIÓN).
Actualmente, la starkbierfest, se celebra en la mayoría de las cervecerías de la ciudad (Agustiner , Löwenbräu , entre otras) pero la más popular es en el Nockherberg, de la cervecería Paulaner (cervecería cuyo nombre se lo debe a los monjes palotinos, los mismitos que se pusieron las pilas con la cerveza fuerte). El lugar a techo cerrado tiene capacidad para tres mil personas aproximadamente y otros miles en el biergarten (al aire libre) con lo que luego de la segunda "bier" por persona, la fiesta se pone a punto a caramelo. En particular, para los alemanes es una de las celebraciones más entretenidas del año, porque no tiene las dimensiones astronómicas de la Oktoberfest (i.e.: entre cinco y siete millones de visitantes) aunque si, todo lo necesario para darse vuelta.
Como nosotros también somos gente de tradición (?)
no regresé a casa sin haber pulverizado un jarro de cerámica bajo el "brindis medieval" y fede, como cada año, una vez más intentó superar sus límites. Esta vez regresó a casa con el contenido en el cuerpo, de cuatro jarros de litro con graduación alcohólica punto 8 (que irónicamente llegaron a su máximo efecto en el trayecto cervecería-casa). Al día siguiente, comprobamos que no sólo el jarro había sido pulverizado por la fiesta y así fue que, con una marea infernal pero de pie -para salvar el honor-, el rubio le dio la bienvenida a su triple X.


El nockherberg a las 18 hs.

De esto quiero poder trabajar cuando sea grande.



En el biergarten tomando la birra y el fresquito.


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