
El carnaval en invierno me resulta una contradicción a mis costumbres porque para mi está asociado con el agua y el calor por lo que los disfraces abajo de un abrigo casi que me parecen absurdos. Sin embargo, me fascina ver el entusiasmo que le pone la gente acá cada vez que llega esa época y sus tradiciones. Este año por fin pude ir a ver el gran baile de las mujeres en el Mercado de la ciudad (Viktualienmarkt), una tradición que tiene más de cien años y donde las mujeres dedicadas a vender fruta, carne, quesos, etc. se disfrazan con trajes muy ingeniosos y a las 11:11 del último día de carnaval bailan coreografías que han practicado durante meses frente a (casi) diez mil personas (no me pregunten por qué).
Los días anteriores se hace un desfile que va desde el centro de la ciudad hasta cinco cuadras al este en Königsplatz, terminando justo a unos metros de la puerta de la cerveceria Löwenbräukeller, acá no hay tanta preparación pero es el segundo año que vamos y nos divertimos mucho mirando la locura alemana, algo latente la mayor parte del año pero que existe. Se los juro.
El desfile por las calles de Munich.

Entre los trajes que pueden verse, hay de todo.

Los reyes del amor y señorita (o señora) primavera.
En Viktualienmarkt a las diez de la mañana, listos para la fiesta.
Scientific Party:
El nobel de la "paz" entre nosotros y forza italiana.
Revoleo de plumas y Vikingos literales
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