Es verano en Dresden, el día está caluroso pero adentro donde las paredes siempre son frías el ambiente es agradable, sin embargo Alex siente que se asfixia. Han pasado once meses y por fin volverá a verle la cara, esa maldita cara en la que no ha dejado de pensar desde que se la cruzó por la calle y le gritó terrorista. “Por fin hoy todo termina” piensa mientras se sienta en la sala frente al tribunal, su cabeza transpira, la camisa se le pega en la espalda y clava la vista en el suelo “no ha sido nada fácil el último tiempo, la denuncia, esa injusta multa y tener que pagarla sin tener de donde sacar el dinero, no ha sido fácil pero hoy se termina, hoy es el fin” se dice a si mismo mientras aprieta los puños y por primera vez se anima a girar la cabeza hacia el costado donde se encuentra sentada junto a su hijo Marwa al-Sharbini.
"El proceso para llegar a este día no ha sido fácil, las cosas no se terminan con una compensación de 780 euros, porque el agravio fue profundo, grosero y su significado, terrible” piensa Marwa mientras mira el estrado, para ella no es justo quedarse de brazos cruzados y aunque desearía estar lejos de esta sala, del tribunal, de esta situación, hoy decide sentarse frente a la jueza para seguir denunciando lo ocurrido el año pasado.
La audiencia comienza y los hechos se relatan cronológicamente, el lugar, los autores, el suceso y cada uno, tanto Alex como Marwa reviven la tarde en el parque:
“eres musulmana, eres una terrorista, vete de aquí!!” es un grito con ira, que a Marwa le ha quedado grabado y a Alex le parece un acto de justicia por eso no tolera encontrarse allí, sentirse acusado y encima procesado por injurias, se lo ha repetido varias veces “hoy todo se termina” y mientras continúa la descripción de los hechos, se levanta de su asiento y camina decididamente en dirección a Marwa, es el momento donde sus miradas se cruzan por primera vez desde el verano pasado y no todo, sino algo se termina.
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