viernes, 20 de junio de 2008

36 Semanas Después

La pregunta sonó rara, como si el contexto nada tuviera que ver con esas cinco palabras y la respuesta fue absurda:
-"Qué cosa?"
A Daniel la vida pareciera pasarle con tranquilidad, puro relax. Asi que organizar algo para cinco o para veinte da lo mismo. Lleva el pelo largo pero lo tiene enredado y finito por lo que no puedo saber si le llega a los hombros o es más largo que eso. Lleva una mochila grande con un termo y un mate de cuero que asoman en la parte de atras, el mate va con yerba usada como si acabara de guardarlo. Apuesto a que aun hay agua caliente en el termo.
-"venís o no?"
La siguiente imagen que tengo de Daniel es caminando por la calle, el sol pega fuerte y sobre sus hombros lleva un bulto envuelto en bolsas azules, bolsas de basura. El bulto pesa, me dice que 16 kilos por lo que en su frente se van amontonando gotitas de sudor, una al lado de otra y cuando llegamos a la estación, ya se han dispersado por el costado dejando el pelo mojado y la cara sofocada.
"Si hoy alguien comete un crimen en Munich voy preso" bromea. Yo me río porque sinceramente pareciera que fuera cargando un muerto, acomoda las bolsas azules en un asiento y mientras se limpia la cara con la manga de la remera la gente nos mira y no entiende.
Para alivianar la carga, ahora yo llevo la mochila con el termo y el mate con yerba usada, logramos subir al tren y los 16 kilos siguen con nosotros, Daniel los pone sobre el porta equipaje, la gente sigue mirando y a nosotros nos causa risa que no entiendan que hay dentro de nuestras bolsas de basura. Seguramente la señora gordita de falda azul que nos mira de reojo mientras se da aire con la revista, esta pensando lo peor. Nos estudia de arriba abajo, intenta escucharnos pero tampoco entiende porque hablamos en español. Vuelve a mirar nuestras bolsas azules, frunce la ceja y continua abanicandose con la revista.
-"si, obvio. Somos dos."
Nosotros nos levantamos, acarreamos los 16 kilos y la mochila con el mate que tiene yerba usada y nos bajamos del tren muertos de risa. Estamos contentos porque mañana es domigno y comeremos asado. Cosa que seguramente no se le paso por la cabeza a la señora gordita de falda azul que fruncia la ceja mientras se abanicaba la cara.
-"ok, entonces mañana a la tarde acompañame a buscar la carne."

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