Advertencia: para evitar pérdidas de tiempo, al que no le gusten los relatos sobre viajes queda exonerado de leer el post.
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Hoy a las cinco de la mañana volvimos de República Checa, un viaje que tiene orígen en el año 1937 aproximadamente y para que pudiéramos hacerlo, entre medio tuvieron que pasar muchísimas cosas.
El contexto reciente se remite a seis semanas atrás cuando llegaron de sorpresa a Munich, Dana y Pietro (los tíos de fede) y nos invitaron a Novi Jicin a pasar el fín de semana largo del primero de Mayo. Para que su visita y posterior invitación tuviera sentido, es importante que me remita otra vez al tiempo pasado, como a cuatros años atrás (maso menos) cuando en la casa de las Flores se enteraron que en República Checa vivía Jeroslav con su familia.
Para hablarles de Jeroslav, por tercera vez tendría que hacer varios pasos atrás en el tiempo y situarlos en 1937 (aproximadamente) cuando la historia de los hermanos Vladimir y María Holly se dividió en dos hemisferios. Pero para hablarles de la historia de los hermanos Holly debería, además de seguir remitiéndome en el tiempo, saber con más precisión ciertos datos.
Pero bueno, reconstruir ramas genealógicas e historias en cuatro días con datos hablados en checo resulta difícil, así que éste viaje podemos simplificarlo y decir que fue producto de la búsqueda y obstinación de Jeroslav que no pudo sacarse de la cabeza el recuerdo de su tía María.
No tengo idea si alguna vez Vladimir Holly sospechó que dos generaciones después de tantas distancias y tanta vida, su familia podría acercase con la descendencia de su hermana que, guerra mediante, terminaron viviendo en el fin del mundo y hablando spanelsky. Pero bueno, el punto es que su hijo Jeroslav, el día después de jubilarse se dió a la búsqueda de sus recuerdos familiares para saber que había sido de los hijos y nietos de su tía María, luego de que los lazos fueran esfumándose.
La carta con la historia de los Holly llegó a Argentina y la conexión trazada por la búsqueda de Jeroslav fue decirle a las nietas de María Holly que, de acuerdo a ciertas deducciones y configuraciones sanguíneas, ellas eran sus sobrinas. Así fue que de la noche a la mañana Yeni y Delia se enteraron que tenían un tío radicado Checo con nombre raro, dos primas: Dana e Ivetta y cinco sobrinos más, con costumbres y lengua diferentes pero acercados por las vueltas de la vida en algún grado de parentesco.
Desde entonces, cartas escritas que viajaron mar de por medio fueron reconstruyendo parte de las vidas de los hermanos Vladimir y Maria Holly y quizás las cosas hubieran seguido de ese modo por varios años más, si no hubiera sido que el bisnieto de María tuvo la gracia de visitarlos en el 2006 para conocerlos en persona y luego instalarse en el país de al lado por tres años con su sudaca esposa. En fin, la historia tiene muchísimo más para decir, pero la pequeña y escueta forma fue ésta.
El contexto reciente se remite a seis semanas atrás cuando llegaron de sorpresa a Munich, Dana y Pietro (los tíos de fede) y nos invitaron a Novi Jicin a pasar el fín de semana largo del primero de Mayo. Para que su visita y posterior invitación tuviera sentido, es importante que me remita otra vez al tiempo pasado, como a cuatros años atrás (maso menos) cuando en la casa de las Flores se enteraron que en República Checa vivía Jeroslav con su familia.
Para hablarles de Jeroslav, por tercera vez tendría que hacer varios pasos atrás en el tiempo y situarlos en 1937 (aproximadamente) cuando la historia de los hermanos Vladimir y María Holly se dividió en dos hemisferios. Pero para hablarles de la historia de los hermanos Holly debería, además de seguir remitiéndome en el tiempo, saber con más precisión ciertos datos.
Pero bueno, reconstruir ramas genealógicas e historias en cuatro días con datos hablados en checo resulta difícil, así que éste viaje podemos simplificarlo y decir que fue producto de la búsqueda y obstinación de Jeroslav que no pudo sacarse de la cabeza el recuerdo de su tía María.
No tengo idea si alguna vez Vladimir Holly sospechó que dos generaciones después de tantas distancias y tanta vida, su familia podría acercase con la descendencia de su hermana que, guerra mediante, terminaron viviendo en el fin del mundo y hablando spanelsky. Pero bueno, el punto es que su hijo Jeroslav, el día después de jubilarse se dió a la búsqueda de sus recuerdos familiares para saber que había sido de los hijos y nietos de su tía María, luego de que los lazos fueran esfumándose.
La carta con la historia de los Holly llegó a Argentina y la conexión trazada por la búsqueda de Jeroslav fue decirle a las nietas de María Holly que, de acuerdo a ciertas deducciones y configuraciones sanguíneas, ellas eran sus sobrinas. Así fue que de la noche a la mañana Yeni y Delia se enteraron que tenían un tío radicado Checo con nombre raro, dos primas: Dana e Ivetta y cinco sobrinos más, con costumbres y lengua diferentes pero acercados por las vueltas de la vida en algún grado de parentesco.
Desde entonces, cartas escritas que viajaron mar de por medio fueron reconstruyendo parte de las vidas de los hermanos Vladimir y Maria Holly y quizás las cosas hubieran seguido de ese modo por varios años más, si no hubiera sido que el bisnieto de María tuvo la gracia de visitarlos en el 2006 para conocerlos en persona y luego instalarse en el país de al lado por tres años con su sudaca esposa. En fin, la historia tiene muchísimo más para decir, pero la pequeña y escueta forma fue ésta.
El tío abuelo
Jeroslav tiene fama de hombre recto, directo, serio y con mucha autoridad, no sé si eso es real pero al menos es la primera impresión que da cuando uno lo mira. Al principio da un poco de cosa hablarle con confianza puesto que uno no sabe cómo entienden las cosas los checos.
Parece grande, imponente pero cuando uno lo mira por segunda vez, se da cuenta que eso es real pero a medias porque cuando sonríe su boca muestra toda la fila de dientes de arriba y abajo y la cara se le transforma volviéndolo completamente amigable.
Tiene un familia bonita, dos hijas casadas y cinco nietos entre los 26 y los 14 años, todos estudian y da la impresión que nadie lo contradice, incluso pareciera que todos se refieren a él con mucho respeto, como si las palabras de Jeroslav pesaran diez kilos cada una. Tiene los ojos claros y su mirada me intriga, parece triste y por momentos se pierde en algún pensamiento. Nació en Ucrania pero no habla el idioma, antes era ortodoxo pero creo que ya no, porque en un momento le escuchamos decir que su dios solo eran su cabeza y sus manos (y eso es demasiado leninista).
El ahora tiene 71 años y está saludable pero cuando camina sus pasos son lentos, como si estuviera cansado. Claro, es que Jeroslav trabajó toda su vida y dejó el alma en la fabrica de sombreros, o al menos eso es lo que las traducciones nos decían. El está orgulloso de su vida, de su casa y de su familia.
Jeroslav toca el acordeón y gracias a eso conoció a su esposa Ludmila, los dos viven en una casa en el norte de República Checa y en varios momentos el fede y yo nos sentimos en ese país desconocido como si estuviéramos exáctamente sentados en la mesa de Yeni y Néstor. Es difícil de explicar pero pareciera que la misma calidez se puede sentir en otra casa, en otro idioma, en otra cultura y con otras personas que no nos conocen (y eso fue lo que nos llegó al corazón).
Quizás solo entendimos un pequeño recorte de cómo es Jeroslav pero el fede y yo nos volvimos con la sensación de que no hace falta saber Checo para percibir que Jeroslav es una absoluta institución.
Parece grande, imponente pero cuando uno lo mira por segunda vez, se da cuenta que eso es real pero a medias porque cuando sonríe su boca muestra toda la fila de dientes de arriba y abajo y la cara se le transforma volviéndolo completamente amigable.
Tiene un familia bonita, dos hijas casadas y cinco nietos entre los 26 y los 14 años, todos estudian y da la impresión que nadie lo contradice, incluso pareciera que todos se refieren a él con mucho respeto, como si las palabras de Jeroslav pesaran diez kilos cada una. Tiene los ojos claros y su mirada me intriga, parece triste y por momentos se pierde en algún pensamiento. Nació en Ucrania pero no habla el idioma, antes era ortodoxo pero creo que ya no, porque en un momento le escuchamos decir que su dios solo eran su cabeza y sus manos (y eso es demasiado leninista).
El ahora tiene 71 años y está saludable pero cuando camina sus pasos son lentos, como si estuviera cansado. Claro, es que Jeroslav trabajó toda su vida y dejó el alma en la fabrica de sombreros, o al menos eso es lo que las traducciones nos decían. El está orgulloso de su vida, de su casa y de su familia.
Jeroslav toca el acordeón y gracias a eso conoció a su esposa Ludmila, los dos viven en una casa en el norte de República Checa y en varios momentos el fede y yo nos sentimos en ese país desconocido como si estuviéramos exáctamente sentados en la mesa de Yeni y Néstor. Es difícil de explicar pero pareciera que la misma calidez se puede sentir en otra casa, en otro idioma, en otra cultura y con otras personas que no nos conocen (y eso fue lo que nos llegó al corazón).
Quizás solo entendimos un pequeño recorte de cómo es Jeroslav pero el fede y yo nos volvimos con la sensación de que no hace falta saber Checo para percibir que Jeroslav es una absoluta institución.
Como duques
El viaje hasta Novi Jicin duró en total nueve horas pero lo hicimos en dos partes porque nos quedamos un día en Praga para conocer la ciudad, me parece que de todas las ciudades con características medievales que conocí, ésta es la más increíble.
Hicimos una maratón por todos los lugares importantes teniendo como guías al primo de fede y su novia Kristina. Nos llevaron por la ciudad nueva, la ciudad vieja (incluyendo el barrio judío donde vivió Kafka), el castillo de Praga y los Jardines Reales (una especie de joya de la corona de Praga y reflejo de la historia Checa), la plaza de San Venceslao (podría decirles que allí Mozart estrenó su famosa opera "Don Giovanni" pero seguro no se van a acordar así que mejor les cuento el dato que a mí me quedó grabado: allí fue donde Tom Cruise reservo el hotel Evropa cuando filmó Misión Imposible -no es un dato cholulo, sino solo una cuestión mnemotécnica :P-).
Bueno, también vimos el famoso reloj astronómico donde la gente se junta como abejas para ver un símil de lo que en Carlos Paz es el cucú (si me escucha algún entendido del tema me mata por semejante comparación pero bueno, para mi las cosas son así). Ok, también estuvimos en el Puente de Carlos donde al fede se le ocurrió que la vange puede poner su paño de artesanias porque está lleno de turistas (el dato que nos llegó es un millón de turistas anualmente, pero lo más curioso es que la ciudad maso menos tiene esa misma cantidad de habitantes).
Bueno, no me acuerdo claramente de los detalles, conocimos el Teatro y el Museo Nacional, las iglesias más importantes como la de San Jorge y también pasamos por la Calle de Oro. Si mi relato les suena a un vómito de palabras que nombran lugares, es porque realmente fue así, como un viaje express donde conocimos Praga en 24 horas.
Me parece que caminamos como ocho horas seguidas, yo al final estaba tan cansada que me hubiera tirado a dormir en cualquier vereda sin el más mínimo problema, hasta el cordón del asfalto se me hacía cómodo para descansar, pero bue, la oportunidad llegó de ese modo y la aprovechamos al máximo. Los chicos se portaron de diez, nos llevaron a todos lados y no faltaron la comida típica y el helado de la tardecita.
Hicimos una maratón por todos los lugares importantes teniendo como guías al primo de fede y su novia Kristina. Nos llevaron por la ciudad nueva, la ciudad vieja (incluyendo el barrio judío donde vivió Kafka), el castillo de Praga y los Jardines Reales (una especie de joya de la corona de Praga y reflejo de la historia Checa), la plaza de San Venceslao (podría decirles que allí Mozart estrenó su famosa opera "Don Giovanni" pero seguro no se van a acordar así que mejor les cuento el dato que a mí me quedó grabado: allí fue donde Tom Cruise reservo el hotel Evropa cuando filmó Misión Imposible -no es un dato cholulo, sino solo una cuestión mnemotécnica :P-).
Bueno, también vimos el famoso reloj astronómico donde la gente se junta como abejas para ver un símil de lo que en Carlos Paz es el cucú (si me escucha algún entendido del tema me mata por semejante comparación pero bueno, para mi las cosas son así). Ok, también estuvimos en el Puente de Carlos donde al fede se le ocurrió que la vange puede poner su paño de artesanias porque está lleno de turistas (el dato que nos llegó es un millón de turistas anualmente, pero lo más curioso es que la ciudad maso menos tiene esa misma cantidad de habitantes).
Bueno, no me acuerdo claramente de los detalles, conocimos el Teatro y el Museo Nacional, las iglesias más importantes como la de San Jorge y también pasamos por la Calle de Oro. Si mi relato les suena a un vómito de palabras que nombran lugares, es porque realmente fue así, como un viaje express donde conocimos Praga en 24 horas.
Me parece que caminamos como ocho horas seguidas, yo al final estaba tan cansada que me hubiera tirado a dormir en cualquier vereda sin el más mínimo problema, hasta el cordón del asfalto se me hacía cómodo para descansar, pero bue, la oportunidad llegó de ese modo y la aprovechamos al máximo. Los chicos se portaron de diez, nos llevaron a todos lados y no faltaron la comida típica y el helado de la tardecita.
Novi Jicin
En Ostrava, al día siguiente nos esperaron en la estación Jeroslav y su nieto Jans, mi primera impresión fue la que les conté hace un momento. Subimos al auto y desde allí viajamos un hora hasta Novi Jicin, hablamos boludeces pero la barrera del idioma hacía mucho más difícil relajarnos. Mi primer aporte inteligente a la conversación fue cuando ví el cartel de Novi Jicin y lo leí en voz alta denotando cierta alegría por reconocer algo del jeroglífico que hablan ellos, pero al terminar mi frase, Jeroslav me corrigió secamente la pronunciación, (mierda, primer error. Dije para mis adentros "es así o se hace?", al final concluí que las dos cosas) pero bueno, uno es optimista y piensa que todo mejora.
Yo tenía mis nervios pues no fuí más que una intrusa entre medio de tantos eslavos emparentados y no era cuestión que por torpeza mía anduviera arruinando lazos familiares recientes. Apenas nos bajamos del auto Jeroslav señala orgulloso las flores del jardín de su casa que estaba enfrente y cuando miro hago mi segundo aporte inteligente "que bonitos tulipanes", otra vez me mira y dice "ese es el jardín del vecino" (auch! segundo error) por suerte no lo dijo bruscamente sino como al pasar pero yo pensé "debe creer que soy boba". Me consolé diciéndome que era mejor mostrar la hilacha al principio, nada de andar creando falsas expectativas.
El fede estaba tan tenso como yo, pues compartir tres días con la familia extraña podía ser cualquier cosa. Por suerte, de ese momento y por el resto del fín de semana todo fue en subida, nos empezamos a entender mejor. Al principio yo tenia miedo de abrir la boca pero mantenerme callada por mucho tiempo no es mí cualidad y agradecí al cielo cuando vi a Dana, ya que era la única persona que conocía de antes.
Las horas se nos pasaron entre muchísimos paseos, comidas y conversaciones en inglés, alemán, español y las cinco palabras que sabiamos de checo. La familia es muy cálida y nos atendieron de diez, hicimos una caminata por la montaña, visitamos ciudades cercanas, museos, una feria en un castillo e incluso una exposición de autos.
Yo tenía mis nervios pues no fuí más que una intrusa entre medio de tantos eslavos emparentados y no era cuestión que por torpeza mía anduviera arruinando lazos familiares recientes. Apenas nos bajamos del auto Jeroslav señala orgulloso las flores del jardín de su casa que estaba enfrente y cuando miro hago mi segundo aporte inteligente "que bonitos tulipanes", otra vez me mira y dice "ese es el jardín del vecino" (auch! segundo error) por suerte no lo dijo bruscamente sino como al pasar pero yo pensé "debe creer que soy boba". Me consolé diciéndome que era mejor mostrar la hilacha al principio, nada de andar creando falsas expectativas.
El fede estaba tan tenso como yo, pues compartir tres días con la familia extraña podía ser cualquier cosa. Por suerte, de ese momento y por el resto del fín de semana todo fue en subida, nos empezamos a entender mejor. Al principio yo tenia miedo de abrir la boca pero mantenerme callada por mucho tiempo no es mí cualidad y agradecí al cielo cuando vi a Dana, ya que era la única persona que conocía de antes.
Las horas se nos pasaron entre muchísimos paseos, comidas y conversaciones en inglés, alemán, español y las cinco palabras que sabiamos de checo. La familia es muy cálida y nos atendieron de diez, hicimos una caminata por la montaña, visitamos ciudades cercanas, museos, una feria en un castillo e incluso una exposición de autos.
Atentado al hígado
Nosotros nos dejamos llevar a todo y comimos lo que había. El fedeguacho, feliz de la vida desayunando wurst con una cosa asquerosa que se prepara con remolacha y una raíz. Yo por mi parte tomé conciencia, como nunca en mi vida, de mi paladar estrictamente latino y cuando mi estómago estuvo a punto de colapsar decidí no intentar más, beber en ayunas una copa de silvovitza y posterior comilona de salchichas de cerdo.
La primera vez que tomamos ese veneno (sí, porque ese alcohol que beben es puro veneno) vi cómo hasta Ludmila que tiene como 70 años lo bajó de un solo saque, yo me envalentoné y me mandé la copa de una y casi me muero en ese momento, creo que el fuego me subió por la garganta y los ojos me hubieran estallado de no ser que me lagrimeaban. Todos rieron y me alcanzaron un vaso de agua fresca, sólo ahí fue que recupere el aliento. Hubiera sido muuy divertido si vomitaba pero por suerte uno tiene sus límites.
La comida definitivamente es mejor que en Alemania pero yo estoy un poco intoxicada de tanto cerdo y papas asi que se me vuelve todo un tema. Sin embargo, mi gol de media cancha fue cuando el último día, junto con Jeroslav y Jorge (el amigo que nos hacía de intérprete) fuimos a comer a otra ciudad comida típica. El lugar era para turistas definitivamente, porque en el menú había un plato que se llamaba "Algo que nunca has probado" con lo mal que venía de la panza cualquier cosa era mejor para mí.
Al consultar por el plato a Jorge, éste puso cara seria y nos dijo que era un plato muy raro y solo lo preparaban para poca gente. El fede y yo estabamos intrigados así que seguimos indagando y Jorge nos daba vueltas diciendo que no era bueno, que era casi imposible que nos gustara, que solo lo comía gente de buen estómago y etc. etc. etc. etc... "Bueno, lo pruebo" fue la decisión ante tanto misterio así que luego de la sopa y la entrada de paté, al fede le trajeron su plato de cordero con cerezas y no sé qué cosas raras y a medida que la moza traía la comida a mí me apretaba el nudo en la panza, estaba jugada por lo que no había otro remedio más que comer.
Creo que se me ilumino la cara cuando vi el plato, me salió la sonrisa y grité "MONDONGO!!!!!". Fue lo mejor que me pasó con la comida en todo el fín de semana, el sabor del ajo lo estuve repitiendo toda la tarde pero la sonrisa orgullosa de Jeroslav viéndome comer ese plato tan típico de los Checos, lo sentí como el logro de mí estadía en Novi Jicin.
La primera vez que tomamos ese veneno (sí, porque ese alcohol que beben es puro veneno) vi cómo hasta Ludmila que tiene como 70 años lo bajó de un solo saque, yo me envalentoné y me mandé la copa de una y casi me muero en ese momento, creo que el fuego me subió por la garganta y los ojos me hubieran estallado de no ser que me lagrimeaban. Todos rieron y me alcanzaron un vaso de agua fresca, sólo ahí fue que recupere el aliento. Hubiera sido muuy divertido si vomitaba pero por suerte uno tiene sus límites.
La comida definitivamente es mejor que en Alemania pero yo estoy un poco intoxicada de tanto cerdo y papas asi que se me vuelve todo un tema. Sin embargo, mi gol de media cancha fue cuando el último día, junto con Jeroslav y Jorge (el amigo que nos hacía de intérprete) fuimos a comer a otra ciudad comida típica. El lugar era para turistas definitivamente, porque en el menú había un plato que se llamaba "Algo que nunca has probado" con lo mal que venía de la panza cualquier cosa era mejor para mí.
Al consultar por el plato a Jorge, éste puso cara seria y nos dijo que era un plato muy raro y solo lo preparaban para poca gente. El fede y yo estabamos intrigados así que seguimos indagando y Jorge nos daba vueltas diciendo que no era bueno, que era casi imposible que nos gustara, que solo lo comía gente de buen estómago y etc. etc. etc. etc... "Bueno, lo pruebo" fue la decisión ante tanto misterio así que luego de la sopa y la entrada de paté, al fede le trajeron su plato de cordero con cerezas y no sé qué cosas raras y a medida que la moza traía la comida a mí me apretaba el nudo en la panza, estaba jugada por lo que no había otro remedio más que comer.
Creo que se me ilumino la cara cuando vi el plato, me salió la sonrisa y grité "MONDONGO!!!!!". Fue lo mejor que me pasó con la comida en todo el fín de semana, el sabor del ajo lo estuve repitiendo toda la tarde pero la sonrisa orgullosa de Jeroslav viéndome comer ese plato tan típico de los Checos, lo sentí como el logro de mí estadía en Novi Jicin.
2 comentarios:
QUE HERMOSO!!!! RE LINDO COMO CONTAS TODO EL VIAJE, ME RESULTO MUY LINDO Y LA VERDAD ES Q ME DAN GANAS DE IR A VER COMO ES TODO POR AHI!!! GRACIAS X ACERCARNOS CON PALABLRAS TODO LO Q VA PASANDO X ESOS LADOS...T QUIERO MUCHO CHE!! BESO!
Gracias ali, entonces solo sera cuestion de organizar un viaje, te parece en julio del anio proximo?? :P seria buenisimo, asi aparte ves que onda tus primos nuevos :P
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