
Tenemos una relación de mutuo odio con el vecino de abajo, hemos discutido tres veces con él aunque en realidad solo cuenta una vez. Las dos primeras veces que vino a quejarse del ruido (cosa que siempre hace) nos salpicó de saliva cada vez que declinaba una puteada sin dejarnos lugar a réplica u otra puteada con el mismo énfasis pero en dialecto cordobés para que vea lo que se siente.
La última discordia fue en la navidad pasada, vino a casa a las diez de la noche en pijamas y con ese ímpetu del nacionalsocialismo a escupirnos su derecho a no escuchar ruidos molestos. Como nosotros siempre fuimos modocitos inmigrantes, las dos primeras veces nos la tragamos callados y aunque nos costaba aceptar que tuviera razón; dado que la primera vez se quejó porque conversábamos en el balcón un miércoles a las diez de la noche y la segunda porque charlábamos en nuestra cocina, un domingo después de la cena; respiramos hondo y pedimos disculpas.
Ese " es tut mir leid"(lo siento) que pronunciamos quedó desteñido para nosotros, cuando nos dimos cuenta que en realidad no pedíamos disculpas por estropearle el descanso al vecino sino porque en el fondo, ridículamente, no queríamos confrontar con nadie en este país al que vinimos a vivir, esa cosa absurda e infantil de "querer caer bien". A esa estupidez, le sumamos un poco de otra gran estupidez: el sentirse en desventaja por desconocer algunos códigos locales, el sentimiento de ser ajeno. Una suerte de complejo de inmigrante, que no fue otra cosa que la situación perfecta para que Mr. vecino conchudo, nos pasara por encima sin siquiera dejarnos entender por qué hablar después de las diez de la noche se merece la pena capital.
Para la navidad la situación fue otra y el problema de las costumbres culturales se resolvió cuando le sugerimos llamar a la policía (respuesta jaque mate en el mundo de las rules) para que venga a decirnos qué carajo estamos haciendo mal. Juntarnos con gente a cenar un 24 de diciembre? charlar a las diez y media de la noche cuando luego hay dos días feriados?.
Hay una intransigencia horrible de muchos alemanes a salirse de la lógica personal, creo que no hay inmigrante latino que no haya lidiado con esta tozudez cuadrada e intolerante que sale con un "Así se hace, así lo hago", cuesta mucho para algunos ver el "así también se puede hacer" y por eso surgen estupideces como estas:
Está claro que siempre habrá cosas que nos confronten, así que explotar la burbujita cínica de pretender que está todo bien es inevitable. He decido castigar al vecino con besos.
4 comentarios:
Esta re groso el tema ese de los besos... no proque creo que llegue a ser efectivo... pero si como demostracion que vivimos en un mundo globalizado, y hay que ser dinamicos como el mundo o morir.
Si tu tradicion dice que no podes tocar a otra gente, pero las nuevas personas a tu alrededor lo hacen... que vas a hacer, lo comun es prohibir y lo infrecuente es innovar. Lo comun deriva en cambios radicales luego, que suelen doler mas.
Que estupidez no?
Lo más problemático me parece a mi que cuando uno quiere hacer cosas que van contra el protocolo social vigente a uno lo miran raro.
Que sé yo; multiculturalismo para mi es que la gente haga lo que quiera y ser respetuosos de lo que hacen o siente como parte de su cultura.
Yo aspiro a que algún día la gente se introduzca:
"Hola, soy Ale, doy la mano, nada de besos, pero me podes tocar la nalga derecha"
Y listo; problema resuelto.
Hay que besarse más, hay que besarse más.
Este país lleva más de sesenta años promoviendo la inmigración y aunque se muestra muy friendly creo que en el fondo no les va lo del multiculturalismo. Habrá que incitarlos a besazos nomas.
Ahora bien, así que al Ale le guste que le toquemos la nalga derecha?. Mirá vo'.
Publicar un comentario