sábado, 19 de septiembre de 2009

Elbigenalp


Fuimos a la montaña, una versión 2009 con caminata más intensiva, cuatro horas y pico para la subida de más de dos mil metros, y tres horas clavadas para la bajada, paisajes mucho más grosos con montañas interminables y le sumamos una actividad extra, la escalada. Aunque yo no me animé ni a subir un metro (por el frío, por el miedito, por fiaca, etc...) me atrevo a hablar en plural inclusivo, porque si bien los valientes fueron Fede, Leo y Fer, al menos yo sustuve la soga en mi falda mientras otro hacía de seguro, documenté fotográficamente el evento, colaboré con apoyo moral y comentarios alarmistas.
Fuimos a Austria a treinta y tres kilómetros de Reute in Tirol, donde la gente viejita usa sombreros alpinos y canta como la novicia rebelde. Pasamos la noche en un refugio lleno de Alemanotes y Austríacos que saben perfectamente de qué se trata este asunto de las montañas, gente bien equipada y de piernas atléticas. Dormimos en una habitaciones compartiendo espacio con otras sesenta personas, apilados unos al lado de otros y pase a la falta de intimidad dormimos como caballos a causa del cansancio del día y naturalmente, fuimos los últimos en levantarnos.
Cuando salimos afuera a desayunar a las ocho de la mañana, en las montañas se veian pequeños puntitos de colores chillones que no eran otra cosa, que la gente caminando desde hacía rato con sus abrigos deportivos.
Nosotros nos tomamos nuestro tiempo, cebamos mate, comimos pan, comimos frutas, hablamos boludeces y cuando la modorra nos abandonó un poco subimos hasta las rocas gigantes para continuar con la rutina de la tarde anterior, es decir, los chicos subían y bajaban experimentando varios sitios y yo me congelaba mientras miraba el cielo y pedía por favor a las nubes que me regalaran un poquito de sol.
Vimos unos viejitos que subieron cerca de dónde estabamos y yo pensé que venían a almorzar al pie de las rocas pero cuando volvimos a verlos dos horas más tarde, estaban trepados en la montaña más grande y heavy que ví en mi vida. Definitivamente nos pasaron el trapo.
La caminata de la vuelta la hicimos solo Fede y yo porque los chicos se quedaron un día más, hice una pequeña colección de fotos sobre flores Alpinas, que son herrrmosas y también una colección de dolores musculares pero con gusto, cada metro de subida me costó muchas quejas y respiraciones entre cortadas (creo que si fumaría directamente me daría un paro cardíaco) pero esa pequeñas pausas para ver la vista gratificaron plenamente el esfuerzo.
La primera vez que ví los Alpes, el efecto fue de desilución, eran unas montañas lejanas que veia desde el tren y la asociación que yo tenía de ellos me resultaba exagerada para lo que veia (creo que hubo un efecto Andes por ahí). Sin embargo, a medida que hicimos más viajes a la zona fui descubriendo que son realmente hermosos, imponentes muy poderosos y uno se siente tan minúsculo y asombrado.

"Wenn wir erklimmen schwindelnde Höhen, steigen dem Gipfelkreuz zu, in unsern Herzen brennt eine Sehnsucht, die lässt uns nimmermehr in Ruh".
Algo asi como: "Cuando subimos a las vertiginosas alturas para llegar a la cruz de la cima en nuestros corazones arde el deseo que nunca nos deja en paz" (los viejitos cantando me dan ternura :D):





2 comentarios:

fast dijo...

hey!!!! ahi estoy yo!!! en la foto!!! a la derecha abajo!!! :D

Mario dijo...

Que querés que te diga....!Si no se puede sembrar soja y hacer sobre todo muchas rutas para vehiculizar la producción no me interesa...