martes, 21 de abril de 2009

Fruhlingfest in München

En la segunda semana de Abril, como quien llega tarde a una cita, apareció de repente la primavera. La temperatura llegó a los 21 grados, florecieron las plantas, se le dijo adios a las medias de lana, surgieron las alérgias y por supuesto, también aparecieron todas las actividades referidas a ésta temporada de polen y calor. Como no puede faltar en la cultura de las ferias, por diecisiete días en Munich, la gente podrá disfrutar de la Fruhlingfest (fiesta de la primavera), la hermanita menor de la Oktoberfest.

Junto al abrigo gordo, los guantes térmicos y los zapatos de nieve, bien adentro del ropero con bolitas de naftalina, se guardan los calzones largos que a muchos se nos han adherido como una segunda piel los últimos seis meses. Pues el invierno fue crudo, bien crudo y el límite negativo de 20 grados bajo cero nos hizo añorar con total deleite, a través de los vidrios empañados, días de sol como los de éstas semanas. El decreto climático que dice “llegó la primavera”, apareció de un día para el otro y como si todo estuviera sincronizado, el pasado viernes a las 14:30 horas con música de orquesta se inauguró la Fruhlingfest (fiesta de la primevera) en el predio de Theresienwiesen, lugar exacto donde también se desarrolla cada año la Oktoberfest.
En su 45 ª realización que se extiende hasta el 3 de mayo, el festival no trajo consigo ningúna atracción fantástica pero sí tiene los ingredientes justos y efectivos para ser un rotundo éxito: comida, cerveza, actividades y juegos. Para ello, éste año, 114 empresas recibieron una aprobación, entre las cuales hay 93 referidas a los juegos y 21 restaurantes, una conjugación equilibrada para entretener a las miles de personas que llegan a la Fruhlingfest por una wurst de medio metro con mostaza y se dan una aventada en la rueda de la vuelta al mundo.

Diversión a flor de piel

Frutas confitadas, creps rellenos con chocolate, mermelada de manzana, crema, crocantes, bananas o jogurth; garrapiñadas de maní, almendras o avellanas; galletitas cubiertas de azúcar impalpable, gomitas en forma de víboras y lagartos, algodón de azúcar en varios colores, porciones de pasteles chocolatosos y por supuesto, palomitas de maíz, son las delicias que cautivan los paladares deseosos de glucosa. Darse un borrachera de dulces, puede dejarnos a punto caramelo para animarse a unas vueltas en la montaña rusa, o subirse a los juegos que tienen la particularidad de cambiarle a uno el sentido del equilibrio, como si fuera un huracán que nos revolea haciendo cosquillas en el estómago y despierta el desenfado de los gritos a causa del vértigo.

Para los menos osados, la fruhlingfest ofrece juegos que ponen a prueba la punteria, ya sea con un tiro al blanco, penales en un arco de futbol o cazando patitos de plástico que se pasean por una canaleta. El esfuerzo tiene su recompensa que dependiendo de la presición de los jugadores, aumenta el tamaño del osito de peluche. Si los juegos ni los dulces son de nuestro agrado y la multitud caminando en un sentido y otro nos irritan, en la fruhlingfest también hay lugar para las almas perdidas que no encajan en el parque de la diversión. Una carpa de la cerveza Agustiner emplazada en medio de la feria, invita al interior para alegrar los ánimos con un litro de cerveza al precio exacto de 7,80 euros, y si el humor es terco y no cede quizas sea necesario combartilo con una segunda ronda de weissbier que seguro hará aflojar y desatar la sonrisa amable acompañada de charlas al son de la música bávara.

Flohmarkt: Mercado de pulgas

Desenpolvar la casa justo en ésta época, para muchos alemanes fue una apropiada coincidencia para presentarse en el flohmarkt (mercado de pulgas) de la fiesta de primavera, donde se pudo vender por unos pocos euros cualquier cosa en desuso. Como muchos andan por la vida ignorando lo que pueden necesitar, siempre, por las dudas, es recomendable darse una vueltita por estos mercados para ver las novedades.

La ocasión para las compraventas tuvo lugar, entre las 7:00 y las 17:00 horas del sábado 18 de Abril, cerca de dos mil vendedores coparon la zona oeste del predio de Theresienwiesse para ofrecer, libros, ropa usada, muebles y las cosas más inverosímiles que alguna persona podría tener en un su casa. Un verdadero tesoro para aquellos que buscan antiguedades o cosas por las que no se desea pagar demasiado dinero.

Entre los puestos organizados en cuadrillas, circulaban compradores cargando sillas de jardín, patines para el hielo, cascos para motos, juegos de tazas de té, botas usadas o prendas típicas de baviera. A cada paso podía escucharse el regateo por los precios que tras varias ofertas, ambos interesados llegaban a un acuerdo en el valor de las cosas.

El flohmarkt al margen de sus ventas fue un verdadero entretenimiento visual para muchos que se divierten revolviendo percheros o revisando las ofertas a lo largo de las mesas. Un animal enbalsamado por aquí, un traje de buzo por allá, una moto de los años 70 por acá y la fiesta de la primavera por toda la ciudad.

Michi en exclusiva para su blog :)

3 comentarios:

fast dijo...

lindo lindo...y muuuchoas adolecentes

fast dijo...

los adeloeceneste sno .... linda la primavera

Facundo Miño dijo...

Recién hoy lo leo. Mi falta de tiempo on line me impide disfrutar de estas exclusivas para el blog que tanto me simpatizan.