domingo, 18 de enero de 2009

El Bar de Carla

El "vamos a tomar un copita por ahí" se nos antojó el sábado cerca de las once de la noche, asi que nos fuimos a la zona de Sendlinger Tor, que queda justo a once minutos de nuestra casa en Ubahn. Se trata de un barrio a metros del centro con muuuuchos bares, restos, discos, de diferentes ondas repartidos en varias cuadras. Yo creo que el problema precisamente fue ése, que había muuuuchos lugares para elegir, y como nuestra pretensión era tomarnos una copa de vino, anduvimos haciéndonos los exquisitos por toda la zona, "éste" "no", "éste" "tampoco", "ese otro" "no me convence" "aquí" "está lleno" "allá" "ya fuimos" y así se nos pasaron 40 minutos caminando de puerta en puerta como si estuviéramos haciendo un viacrucis.
Descubrimos lugares que catalogamos como "interesantes" y tomamos nota mental de su ubicación para una próxima salida en la que seguramente ya nos habremos olvidado dónde quedaba y comenzará de nuevo el peregrinaje.
Cuando se nos acabó el espíritu censador, caímos en la típica "en el próximo entramos" y así fue que a la vuelta de la esquina lo vimos, con su ondita bien under en la mitad de la cuadra: "El Bar de Carla". No pintaba mal y como tenía un vidrio oscuro que traslucía el interior, el Fede vió una mesa libre. Nos decidimos a entrar pero en el momento que mi mano toma el picaporte, el fede duda:
- "Y si mejor vamos a otro?"
- "Definitivamente NO!"
y me metí en la luz del saguán pero el Fede bien intuitivo se quedó parado con la puerta entreabierta. Yo decidida abrí la otra puerta y entré al bar, había mucha gente pero tal como vió el fede, la mesa estaba libre por lo que empecé a sacarme el gorro, el bolso pero algo andaba mal, miro bien la mesa para asegurarme que no estuviera ocupada y en eso el Fede se decide a entrar. Sin embargo, no terminó de atravesar el umbral que en todo el barsucho, bien al estilo bares del lejano oeste, se hizo silencio absoluto. El tipo que limpiaba la barra quedó con el trapo suspendido en un círculo, quienes conversaban al frente de él, ladearon el cuerpo para mirarnos y lo mismo sucedió con la gente que estaba en las mesas. Como por inercia del momento y en cámara lenta mientras yo también relojeaba alrededor, me iba sacando el abrigo pero no lograba darme cuenta del pecado, lo miro al fede y me dice:
-"Estamos en un bar de lesbianas"
-"Qué?????"
-"Fijate, son todas minas"
y como ciego que recupera la vista, empiezo a notar los detalles y caigo en la cuenta que el tipo que limpiaba la barra era una mujer con aspecto de macho y absolutamente todos los que estaban ahí eran minas.
Giro la cabeza rápidamente, lo miro al Fede y pregunto:
-Qué hacemos?
Mientras sacaba un pie afuera me responde:
-Nos quedamos?
Y yo vuelvo a mirar alredor y le digo:
-Rajemos!!!!!
Con eso inauguramos otra categoría:
"Bares demasiado silenciosos".

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