martes, 12 de agosto de 2008

Meditando


Si julio parece un agujero negro es porque el calor se nos transformó en el campo gravitatorio que nos mantuvo afuera de la casa haciendo las cosas que solo podremos evocar en los recuerdos en el siguiente semestre del año, cuando el frío suplante al verano y por varias semanas no podamos escapar de esa fuerza que nos mantendrá irremediablemente adentro de la casa.
De repente, el ciclo de las actividades se invirtieron y nos encontramos viviendo en el contexto de las actividades propias de fín de año, es decir, entregados de lleno a las altas temperaturas y las vacaciones. Por razones obvias de orden climático, si queríamos volver a experimentar el sofoco de dormir con 30 grados tuvimos que movilizarnos un poco y situarnos en latitudes más afines. Asi fue que le escribimos al Tavo y la Tami y con traje de baño y bronceador en mano, les caimos en Antibes.
El viaje tuvo un poco de todo (pa variar) pero el equilibrio perfecto fue la combinación de montaña y mar, asi que las partes, de igual conformidad, nos desquitamos haciendo snorquel, nadando, jugando al paleta paleta y holgazaneando en la playa y como si fuera poco tambien tuvimos una dosis de caminatas tranquis, intensivas y "rudas" ( y no me refiero a la planta sino al fanatísmo del fede).
Nos dedicamos a conocer la ciudad, pasear por las playas, los senderos y las vueltas del perro a la noche, después de unos días, nos fuimos con una carpa (parecida al caparazón de Manuelita) hasta el parque nacional Cinque Terre en Italia. La sensación fue fantástica para los dos, superé altamente la marca hecha en Copina con un record de nueve horas caminando y el rubio atravesó tres cerros en pleno día sin ninguna quemadura de tercer grado en la piel (fue algo así como una reconciliacn con el factor 50).
La parte etnográfica estuvo ilustrada por el pasaje de los tres idiomas, alemán, francés e italiano, y la teorización berreta - cerveza entre medio- sobre las cualidades y comportamientos de cada cultura. Conclusiones refutables: Niza y Cannes: muy cheto, las típicas ciudades donde las minas bronceadas a la noche se visten con brillos y tacos absurdos y los tipos en autos costosos intentan dar la vuelta por las calles embotelladas de gente. Genova, Deiva Marina y Cinque Terre: ojotas y pareos, la moda constante, al igual que la postal de los nonos tomando el fresco en la explanada. Fueron nuestras apreciaciones convertidas en conceptos pero supongo que habrá que regresar e indagar mejor en el objeto de estudio porque no es cuestión de andar divulgando cosas así porque sí. La muestra: Aquí.


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